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Parasheando: Reé

Uno de los nombres amados de nuestra tradición para D’s es HaMakom – “El Lugar”. D’s es el lugar donde encontramos comodidad y consuelo. Es el lugar donde podemos entrar en las relaciones más profundas con nuestros amigos y familiares. En este lugar encontramos un estado de absoluta paz y gratitud por los dones que nos han sido dados. Sin embargo, no se nos concede la admisión automática a este “lugar”, pues como dice la parashá: “El Eterno tu D’s te bendecirá en la tierra que el Eterno tu D’s te está dando como porción hereditaria… Presta atención al Señor tu D’s y ten cuidado de guardar toda esta Instrucción que te ordeno hoy “(Deuteronomio 15: 4-5). Para alcanzar este lugar de perfección, necesitamos guardar los mandamientos de D’s. Necesitamos ver nuestras vidas como vehículos de verdad y compasión, conscientemente haciendo actos rectos de tikun olam donde sea que estemos y cada vez que encontremos una oportunidad.

Pero es más que simplemente buscar estos momentos de reparación en el mundo. Así como se nos ordena sanar al mundo, no debemos ignorar el poder de la sanación personal. Las enseñanzas del judaísmo nos dan la capacidad y la responsabilidad de literalmente “elegir el bien”, de mirarnos a nosotros mismos como capaces de sanar de una manera profunda y piadosa.

Para alcanzar “El Lugar” o acceder a esa divinidad en nosotros mismos, necesitamos hacer espacio dentro de nuestro propio ser: descartar conceptos, nociones o relaciones que ya no nos sirvan, haciendo makom (lugar espiritual) para HaMakom. Este trabajo puede ser molesto a medida que intentamos dejar ir esos lugares estrechos que nos limitan. Para entender esto, solo tenemos que mirar nuestro lenguaje y nuestra historia. La palabra hebrea ‘tzar’, deletreado tzadi-reish, significa “estrecho”, que nos recuerda la experiencia de los israelitas en Mitzraim (Egipto), que se deriva de la misma raíz hebrea, mem-reish-tzadi, que implica un estrechamiento de la experiencia.

Quizás, cuando nos deshacemos del peso extra que reduce nuestra experiencia, nos permitimos ascender al Lugar, donde nuestras intenciones y nuestras acciones se vuelven interconectadas e inseparables, donde verdaderamente nos convertimos en Uno con lo Divino.

Shabat Shalom

Sem. Eliahu Carvajal